No te guíes solo por el corazón, el pulso no manda siempre.
Hace 15 años casi nadie tenía un pulsómetro. Ahora casi todos. Es una buena tendencia, pero acarrea problemas también. Estamos demasiado concentrados en el pulso.
Antes de los pulsómetros, cuando un atleta empezaba un entrenamiento fuerte de intervalos, por ejemplo, éste iba graduando su sesión de entreno y decidía si acortarla o alargarla. Esta decisión pre-pulsómetro era basada en la percepción de esfuerzo (PE). La PE está basada en la reacción subjetiva de la respiración, acumulación láctica, fatiga y otras sensaciones durante el ejercicio. De estos datos no específicos se tomaba una decisión. Lo bueno de este sistema es que forzaba a los atletas a estar en sintonía con lo que sus cuerpos sentían. Lo malo es que necesitaba experiencia para desarrollar lo que estas sensaciones significaban.
Ahora con los pulsómetros muchos atletas ignoran la PE y se enfocan solamente en las pulsaciones, en los números. Aunque es efectivo conocer el pulso cuando se entrena, no es lo único que debe monitorearse. De hecho, enfocarse solo en el pulso puede arruinarte por completo. ¿Cómo? Bueno, el pulso no provee una imagen completa de la carga de trabajo del cuerpo, tampoco puede proveernos una imagen exacta ya que muchos factores – como el calor, la dieta, el estrés, por mencionar algunos – lo afectan.
El pulso por sí solo no te indica que tan bien vas en una competencia o entrenamiento, aún así muchos atletas tratan de sacar conclusiones de un número. Por ejemplo, algo que oigo mucho es “ No pude subir el pulso y entoces paré el entreno” ¿Es malo un pulso bajo? Puede serlo, pero de nuevo, puede ser bueno. Un efecto secundario de la mejoría física es la elevación del volumen por cada latido cardíaco , es decir, se bombea más sangre en cada latido. Eso reduce el pulso. Así que un pulso reducido te puede estar diciendo que tu condición ha mejorado y que puedes seguir adelante, no que pares.
De la misma manera, un pulso alto no es necesariamente bueno como muchos concluyen. “ Hoy me fue bien porque se me hizo fácil subir el pulso” eso se traduce en “Estoy en buena condición física”. Eso no es correcto necesariamente. Podríamos tomar a alguien sedentario de la calle, subirlo a una bici estacionaria y forzarlo a pedalear rápido. ¿Adivinen qué? Su pulso se elevaría fácil y rápido. Hasta podríamos elevarlo a su máximo con un mínimo incremento en la resistencia. ¿Si sus pulsos máximos fueran los mismos que los de un atleta avanzado eso nos indicaría algo acerca de cada uno? No hay diferencia entre el pulso máximo de un atleta élite y el de una papa apoltronada. Mientras peor condición tienes es más fácil elevar el pulso a tu máximo.
Cuando evalúo atletas he encontrado que cuando están en muy buena condición física sus pulsos máximos parecen reducirse. No se exactamente por qué. Puede ser que sea tan buena su adaptación aeróbica a los entrenos de resistencia que el sistema muscular no logra pasar de lo aeróbico.
Otro error común es creer que porque el pulso está elevado estoy sobreentrenado. Si fuera tan sencillo los científicos hubiesen parado ya de buscar una manera de medir el sobreentrenamiento, y sin embargo, siguen buscándola.
El pulso en sí no te indica nada acerca de tu desempeño o estado físico. Debe ser comparado con algo más para que tenga significado. Por ejemplo, en ciclismo, se compara con la potencia (por ejemplo en un Computrainer, Power Tap o SRM) es una manera excelente de determinar ganancias en condición física. Si el pulso es bajo y la potencia es alta o normal, la condición es alta. Si el pulso sube y la potencia sube, el atleta probablemente sigue desarrollando condición. Esta es una buena manera de medir cuando debe de terminar el período de base. Si el pulso y la potencia son bajas, el atleta puede estar experimentando fatiga, estrés, o hasta sobreentrenamiento. Hay otras posibilidades en esta combinación, así que solo sabemos que algo no anda bien.
Otras medidas pueden usarse en conjunto con el pulso para sacar conclusiones. Por ejemplo, ¿qué te indicaría un pulso bajo y una alta PE? Indicaría que la condición física está bien. ¿Que te indicaría un pulso alto y baja PE? El sentido común indicaría que algo no anda bien, piensa en las posibilidades.
El punto principal aquí es que el pulso en sí te indica solamente una cosa: que estás vivo. Obtener conclusiones solamente de tu pulsómetro en un entrenamiento es incorrecto. Usa la información que esta maravillosa herramienta de entreno te da, pero no dependas solo de ella.
Joe Friel – Cyclist Training Bible, Traducción por Andrés Duarte
2 comentarios:
Me parece una forma muy didáctica de explicar los mitos sobre "el pulso"; hasta me dieron ganas de ir a Meykos a chequearlo en este instante!
oscar
Sí oscar, llevamos más de 20 años usando monitores cardíacos y la gente aún no los sabe usar, con este artículo quise explicar que las fórmulas no son universales ni la forma de trabajar.
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